¿Qué es el visual thinking y cómo aplicarlo en una organización?

Ante una competencia cada vez más fuerte, las empresas deben ser innovadoras para destacar y perdurar. El método del Visual Thinking está ahí para ayudarlos a imaginar productos o servicios innovadores lo más cerca posible de las expectativas del cliente.

El Visual Thinking, también llamado pensamiento visual, reinventa la forma de comunicar. La idea es simple: se trata de poner en práctica la capacidad de visualización para dar a luz ideas que no se podrían haber visto surgir de otra manera, gracias a la intuición.

Es un método de innovación centrado en el usuario, cuyo objetivo es diseñar productos o servicios buscados por los consumidores, técnicamente viables y económicamente viables. Transforma ideas en prototipos a partir de técnicas de creatividad, co-creación e iteración.

Se debe alentar a los empleados a usar su imaginación, en lugar de simplemente seguir las órdenes de sus gerentes o supervisores. Los pensadores visuales pueden establecer conexiones entre diferentes conceptos de maneras que no son posibles con los métodos tradicionales de comunicación, como notas de texto o correos electrónicos.

Los pensadores visuales pueden examinar los problemas más profundamente y resolverlos en el proceso. También pueden ver cómo se pueden agrupar diferentes tareas.

Visual Thinking es un término que se ha utilizado en varios campos, como la gestión, los recursos humanos y la educación. Se puede aplicar a diversas situaciones, como una lluvia de ideas sobre una nueva idea de producto o cómo aumentar la productividad en una organización.

En una organización donde se implementa el pensamiento visual, los empleados estarán más comprometidos con su proceso de trabajo porque pueden ver lo que están haciendo en la pantalla, en lugar de simplemente leer un manual o mirar videos en línea.

Historia del Visual Thinking

Los inicios del pensamiento de diseño se remontan a la década de 1950, cuando Alex Osborn, un publicista estadounidense, desarrolló la técnica del brainstorming y concientizó a sus equipos sobre la importancia de la creatividad.

En 1960, se creó un primer programa interdepartamental centrado en el ser humano en la Universidad de Stanford, California.

En 1973, Robert McKim publicó «Experiencias en Pensamiento Visual», un libro en el que sugería que, utilizando tanto las capacidades analíticas del hemisferio izquierdo del cerebro como la dimensión creativa del hemisferio derecho, sería posible encontrar soluciones a los problemas a través de Un enfoque holístico.

Fue en 1987 cuando apareció realmente el término Visual Thinking. Es utilizado por el profesor de Harvard Peter G. Rowe en su libro “Design Thinking”. Dentro de este libro, elogia los méritos del método utilizado por urbanistas y arquitectos para diseñar edificios y espacios públicos.

Fue solo a principios de la década de 1990, cuando David Kelley, Bill Moggridge y Mike Nuttall fundaron la agencia IDEO, que el enfoque de pensamiento de diseño, estrictamente hablando, se aplicó al mundo empresarial. IDEO diseñó en particular el primer ratón de Apple, una auténtica innovación en su momento.

En 1992, Richard Buchanan publicó un artículo muy comentado, «Problemas perversos en el pensamiento de diseño», en el que presentaba el concepto como aplicable a cualquier situación. Según él, el proceso iterativo del pensamiento de diseño es totalmente adecuado para resolver problemas mal definidos o desconocidos, reenfocándolos en el ser humano, creando una multitud de ideas y utilizando un enfoque práctico en el modelado y las pruebas iterativas.

En 1999, IDEO se planteó el reto de diseñar un nuevo carrito de supermercado en tan solo 5 días. Desafío exitoso al involucrar a varios profesionales como diseñadores, logísticos o incluso médicos.

Desde principios de la década de 2000, han aparecido más y más artículos sobre el tema, se han organizado conferencias en todo el mundo y se han impartido cursos sobre pensamiento de diseño en las universidades más importantes. Incluso se crearon tres escuelas de pensamiento de diseño en 2012, una en Ponts et Chaussées en París, una en Beijing y otra en Tokio.

¿Qué pasa con el equipo necesario?

¡No necesitas equipo! Tu misión es permitir que tus interlocutores visualicen un pensamiento o una situación.

Por lo tanto, necesitarás hojas (idealmente A3 para reuniones grandes y A4 para explicaciones uno a uno), un buen marcador negro (los especialistas confían en la marca Sharpi, pero un simple marcador negro será suficiente para comenzar) y el cerebro. Una vez equipado, estarás listo para comunicarte y resolver diferentes problemas. 

  • «¿Cuál es el problema que estoy tratando de resolver?», «¿cuál es el propósito de mi presentación?»
  • «¿Cuál es el impacto de este problema en mi empresa / en mis interlocutores / en mi equipo?»
  • «¿Cuál es la situación?», “¿por qué tienes este problema?», “¿cuáles son sus orígenes?»
  • «¿Cuáles son las soluciones que solucionarían este problema?»

Todas estas preguntas sirven para seleccionar información y luego ordenarla, de modo que al finalizar sea más sencilla la resolución de problemas.

¡A resolver!

Tu misión ahora es ponerlos en papel y unirlos. Aquí hay algunos consejos para eso:

  • Asegúrate de optar por un vocabulario simple: ve a lo esencial y no te metas en oraciones complicadas y extensas. La idea principal es que se entienda una información que al principio puede parecer muy complicada.
  • Puedes indagar en ideas de personalidades o famosos de la temática: estos traer emociones a la ida.
  • ¡Ocupa todo el espacio que puedas! Usa flechas para orientar las ideas, recuadros y círculos. Opta por la creatividad y que en esa hoja se comprendan y diferencien  los distintos pasos de tu razonamiento;
  • Cuida lo visual: colores, sombras, letras estilizadas… También puedes utilizar palabras en mayúsculas para resaltar determinados conceptos. No hace falta haber hecho Bellas Artes, los dibujos básicos de Visual Thinking son fácilmente asequibles.

¡Practicar, practicar y practicar!

Aquí no hay ningún secreto: cuanto más practiques el pensamiento visual, más cómodo te sentirás con este método y más te beneficiará. Refinarás sus patrones de pensamiento y le resultará más fácil pensar con eficacia. También, simplificarás tu toma de notas yendo a lo esencial, lo que mejorará tu autoestima. 

De hecho, revolucionarás tu forma de pensar y comunicarte gracias a apuntes cada vez más elaborados. Tu motivación solo será mayor.

Esta es una técnica clave para líderes, ¿qué esperas para ponerla en práctica?